Nuestro Pastor Eduardo, es reconocido en la Pagina Héroes de todos los días del Periódico La Voz.

Eduardo Cáceres,
La espiritualidad al servicio del trabajo social
Por Thelma Y. Velásquez. 
Fotografías por Owen O’Rourke

La vocación de servicio incondicional y la coherencia en las acciones, son características particulares que definen a una persona con el título de líder espiritual. 
Actualmente ésta designación juega un papel fundamental en el equilibrio participativo de las organizaciones religiosas en las comunidades. La influencia positiva y el interés de una persona genuina en el marco de representación de un grupo que le ha otorgado credibilidad por su acertada dirección, constituye un voto de confianza de sus seguidores y los encamina hacia la creación de lazos afines de interés mutuo. 
Este es el caso de Idelmar Eduardo Cáceres, quien en su natal Uruguay, probablemente no imaginaba que la preparación disciplinada y estoica durante sus 17 años de trabajo en la vida militar, fueran el preámbulo para ayudarle a sobrellevar, tanto física como emocionalmente, cada uno de los retos que se le han presentado en éste otro lado del mundo a través de su don de servir a los demás. 
Eduardo Cáceres cumplirá en diciembre 36 años de estar casado con Estela Nieves, la mujer que lo apoya y sostiene en el recorrido de su ministerio. Juntos tienen 4 hijos y 5 nietas. Cuenta con un Diplomado en Administración Contable, es Pastor desde 1987, Fue reconocido por su trabajo comunitario en el 2017 por la Cámara de Senadores y de Representantes del Estado de Massachusetts por su liderazgo en Lynn y su trabajo con la comunidad guatemalteca que dirige en su congregación y otros ámbitos. Le gusta tomar fotos y producir videos. Participa en La Red de Respuesta Rápida en Lynn y es Presidente Interino de la Unidad Ministerial Hispana del North Shore.
En el 2002, luego de una corta visita a los Estados Unidos a donde había llegado a explorar su vida espiritual, recibió el llamado para ser Pastor y líder espiritual de una Iglesia en Worcester Massachusetts. La diversidad de su congregación hizo que se sintiera conectado de inmediato con ellos. 


Como a todo inmigrante, no le fue fácil con el inglés; el idioma es una de las barreras que siempre estará ahí, pero su motivación para mejorar cada día no termina puesto que actualmente es un estudiante regular en un programa y está determinado a avanzar y mejorar en ésta habilidad. 
Muchas situaciones durante su ministerio le han permitido poner en práctica los conocimientos obtenidos en la milicia en áreas como la inteligencia, logística y administración, pero sin duda sus sentimientos de compasión y sensibilidad fueron fortalecidos durante su llamado en el ministerio espiritual. 
En el 2009 recibe otra asignación como Pastor en Lynn y es así como su relación con la comunidad guatemalteca se evidencia ya que el 99% de los miembros de su congregación provienen de este país centroamericano. Durante el tiempo que ha trabajado y servido desde su posición ha tenido la oportunidad de conocer de cerca la problemática y las necesidades de su comunidad. “Cuando llegué a Lynn sentí que una gran parte de la comunidad guatemalteca era la más susceptible a los robos que se estaban dando en ese tiempo, los atracadores se habían dado cuenta que ellos eran el blanco perfecto porque siempre andaban con dinero en efectivo en sus bolsillos, situación que radicalmente cambió cuando recibieron la orientación y la guía para abrir cuentas de banco con la ayuda de algunas organizaciones financieras” dice Cáceres. “Posteriormente y, poco a poco, me di cuenta de las necesidades específicas que tenía la comunidad en la congregación que he representado hasta hoy en temas como: Inmigración, robos, menores no acompañados, educación etc. “He sido testigo presencial y he participado buscando la solución a una serie de problemas de la vida diaria y real en este país con nuestra gente, no soy un gran teólogo predicando, pero mis vivencias con el prójimo son las que me brindan la capacidad de predicar con sentido” menciona.
La representación y la lucha en el tema de los menores no acompañados, tanto en la búsqueda de soluciones del conflicto con las autoridades de la ciudad, como en el papel de encargado de muchos de ellos en centros escolares, son una parte valiosa de aprendizaje en su vida. En asuntos de inmigración, sus ojos han visto el gozo de las familias en su reencuentro luego de haber pasado la prueba de estar separados por detenciones, muchas veces injustas del sistema de inmigración. También hace un trascendental aporte cuando de defender los derechos de las familias inmigrantes se trata. Recientemente estuvo presente en las oficinas del Sub-Director de ICE junto a otros líderes religiosos para hablar sobre la sensibilidad hacia los inmigrantes con el propósito de que ellos se sientan más seguros en nuestra comunidad. Su parte favorita de la reunión la comenta con un esbozo de sonrisa en su rostro ya que es una experiencia que marcó su corazón con gozo: “Tuve la bendición de orar en español dentro de esa oficina, dejando así un precedente de mucho valor ahí. La iglesia no debe ser solo culto. En ésta ciudad tenemos la oportunidad de servir, todos tenemos dones y talentos para desarrollar, debemos dar ejemplo a nuestros hijos. Una de mis metas es velar por el crecimiento, desarrollo y educación de las familias a mi cargo”
Con la serenidad que refleja su rostro, puede percibirse la satisfacción del servicio que ha prestado. Este mes de octubre visitó Guatemala, país con el que tiene una marcada amistad puesto que es uno de sus destinos favoritos cuando tiene oportunidad de viajar; pero ésta vez fue con rumbo al lugar de la tragedia por la erupción volcánica, respondiendo así al llamado e invitación que le hiciera el Comité Latinoamericano de apoyar la entrega de donaciones que fueron recaudadas en la ciudad de Lynn con la ayuda de muchas personas de diferentes comunidades. 
Eduardo se siente orgulloso de que la comunidad guatemalteca está prosperando. Han invertido en compra de casas, fundado negocios, buscan una mejor alternativa de educación para sus hijos, y retribuyen a su país de origen cuando éste lo necesita.